martes, 21 de noviembre de 2006

Constantine

La pelicula conciste en el diablo.
John Constantine tiene más de un problema. No sólo lidia con seres del Infierno, sino que lo conoce. Ya estuvo ahí, y ahora –haga lo que haga- su alma está condenada. Aún peor: el cáncer de pulmón no se detendrá, no importa cuántos demonios exorcice, cuántos misterios resuelva, o cuántas almas salve. El Cielo no se gana por obras, y él lo sabe: está condenado. Condenado desde chico, cuando recibió el “don” de ver a los demonios y al los ángeles, a esos seres que viven entre los humanos, a los que pocos pueden ver. Condenado.

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